Miserables y desalmados los hay en todas las instituciones, lo que no se puede es generalizar. Medicos sin fronteras lleva casi 50 años realizando una labor excepcional, a lo largo y ancho del globo, ayundando a personas de cualquier raza, sexo, religión, o ideología política. Creo que son un ejemplo a seguir, y que no deberíamos de cargar contra toda la organización, porque cuatro aprovechados se hayan servido de sus credenciales para obtener favores sexuales.