Llamalo Karma, justicia poética, o simplemente justicia, pero últimamente me he acordado de las travesuras que hacíamos cuando eramos críos. Mas concretamente cuando jugábamos al balón en la calle, ignorando las suplicas de la vecina, que por favor nos pedia que no jugaramos delante de su casa. "La calle es publica" replicábamos a la pobre mujer, eso cuando directamente no la mandábamos a tomar por culo.
Pues mira tu por donde veinte años después el P. niño de mis vecinos, que incluso cuando esta el solo arma tanto jaleo como un regimiento de mocosos... nos trae de cabeza, porque se pasa medio dia con su puñetera pelotita dale que te dale.
Macho que me dan ganas de regalarle una consola, a ver si asi se vicia con los videojuegos, y dejo de ver peligrar la pintura de la cancilla doble que nos regalo mi padre y que por cierto vale un paston.
Pues efectivamente que me he acordado de mi antigua vecina (murió hace unos años), y me remuerde bastante por no decir mucho la conciencia por todo lo que la hicimos pasar. En fin que cuantas vueltas da la vida, y que quien me lo iba a decir a mi, que se iban a cambiar asi las tornas.... Desde aquí te pido perdón señora Pilar.